Camila


 Entraba a las seis de la madrugada a la guardia en la localidad de Tancacha, de camisa celeste, pantalón azul, borceguís y gorra. Recibí todo ordenado y la mañana transcurría tranquila; tomé mi desayuno cerca de las ocho y cuarto. 

A las nueve de la mañana se acercaban una mujer con una niña de al menos unos catorce años, parecía que las había pasado un camión por encima. Entraron a la comisaria a hacer una denuncia por violación, le tome declaración a Camila delante de su mamá porque era menor de edad. Ella contó que era lo que había sucedido, empezó:
“Estaba en la fiesta de quince de una de mis mejores amigas, era la primera vez que salía de noche, la primera vez que estaba entre tanta gente en una pista de baile. Conocí a un chico, es más grande que yo, tiene dieciocho años, durante toda la noche estuvimos charlando y bailando, como hacen todos en las fiestas, supongo.
La fiesta se estaba por terminar y tenia que llamar a mis padres que me fueran a buscar, pero el me dijo que me acompañaba caminado, acepte, caminamos unas cuadras en silencio, en las últimas, me empezó a preguntar si quería ser su novia, pero le dije que no se confundiera que solo habíamos hablado una vez y no lo conocía lo suficiente. En el momento que le respondí llegamos a la puerta principal de un colegio, era el  San Martin, allí me comenzó a empujar, intenté defenderme como pude, lo peche, fue una sensación espantosa. 
Estuve resistiéndome unos minutos hasta que por fin logré sacarlo y salí corriendo, un poco perdida porque no sabia para que lado tenía que ir por lo que acababa de sucederme. Miré para todos lados y corrí, sin rumbo alguno hasta que me di cuenta de donde estaba y pude encontrar el camino a casa”.
Luego de haber escuchado ese testimonio me quedé helado, y pensé en todo lo que pudo sentir Camila, un momento espantoso que quizás nunca en su vida se olvidará.
Con mi Juan, mi compañero de turno, comenzamos la investigación del caso.
Vamos al colegio que se nombró en la declaración- Dije.
Bueno dale, espérame que saco el auto- me dijo Juan
Espere a que mi compañero sacara el auto y salimos. Lo primero que hicimos cuando llegamos al lugar del hecho fue hacer una inspección ocultar. Observábamos cada detalle, huellas y rastros conseguimos pruebas suficientes como para comprobar lo que Camila había contado. Seguido de eso realice un croquis con lo que Juan había anotado, a un costado le puse la fecha. 
Hallamos la ropa interior de la chica tirada a unos 3 metros de la entrada del colegio, tenía un poco de sangre y fue secuestrada, se tomaron fotos del lugar y de cómo estaba armada la escena e inmediatamente solicite una orden de allamiento al juez, por lo cual tuve que ir hacia la cuidad de Rio Tercero a llevarla a Tribunales.
Pasaba la mañana, ya estaban por hacerse las diez y media cuando regresaba a Tancacha y fuimos a realizar el allanamiento al domicilio del chico. Junto con Juan secuestramos la ropa que llevaba puesta esa madrugada... El pantalón tenía manchas de sangre. A las once llevamos el pantalón junto con la ropa interior para que se realizara un análisis de cada uno. 
Pasadas las once y media de la mañana recibí una llamada:
-Hola señor, llamaba para avisarle que los resultados de los análisis están listos- dijo la mujer del laboratorio 
-  Bueno gracias, ya mismo salgo a buscarlos- contesté en un tono amable.
Mientras mi compañero de turno proseguia con la investigación, sali rápido a buscar los análisis.
Llegue al laboratorio y mientras me los traían me puse a pensar en como tendríamos que correr si los resultados coincidían.
La señorita me entrego los papeles, me sente en el auto a leerlos y lo que mas resaltaba en la hoja principal es que la sangre coincidia en un cien porciento, también decía el tipo de sangre y todo lo que suelen decir los análisis.
Al llegar a la comisaria comencé a realizar el oficio pidiéndole al juez la solicitud de detención del chico de dieciocho años. Regrese a Rio Tercero a buscar la orden a Tribunales, en el camino había demasiada gente, por lo que me demoré unos cincuenta minutos, además de que el palacio de justicia estaba repleto de gente dando vueltas por los pasillos. Pase unos minutos esperando a que el juez me atendiera junto con las otras personas que hacia horas estaban allí. Para cuando me da la orden de detención, debía volver a Tancacha para buscar al chico a su casa.
Cuando llegamos con Juan al domicilio de Bustos, quien iba a ser encarcelado, lo primero que realizamos fue un segundo allanamiento, secuestrando objetos de su pertenencia. Luego de ese proceso reprendemos al sujeto y lo llevamos a la cárcel “Bower”, allí se pasa unos tres meses entre rejas, hasta el dia que se vuelve a hacer una declaración de Camila y también nuestra propia declaración contando que habíamos realizado en ese caso. Pensaba entre mi “pobre niña tener que volver a recordar ese momento en el que la pasó tan mal”.
Despues de la declaración ante un juez nuestra y de Camila, le tocaba declarar al señor Bustos, no duda ni por un segundo en declarse culpable de lo que había hecho y demostrar arrepentimiento. Debido a que se declara culpable el juez decide darle unos dos años más hasta el juicio final que seria dentro de un año. 
Vaya a ser el nomas como se las arregló dentro de ese lugar encerrado, siendo un chico de tan poca edad, arruinar asi su vida para siempre y que sea señalado como violador desde ese momento. ¿ Como iba a sobrevivir ese chico allí dentro? Pero bueno el se merecía estar entre esas rejas que parecían jaulas.
Pasado un año se realiza el juicio final, el vuelve a declararse culpable ante el juez y se hace cargo de todo los daños que le causó en su debido momento a Camila. El juez decide pedir un cuarto intermedio para consultar con los alegatos a cuantos años sería condenado Bustos.
Pasado el receso, volvimos todos a la sala de audiencia para concluir con el juicio. A Bustos lo condenan a siete años de prisión por daños morales a la persona y violación.
Camila y su mamá se quedaron tranquilas al saber que ese chico que hacia un años atrás había abusado de ella, estaba encarcelado y le esperaban unos años muy duros ahí adentro. Pero ella jamás volvió a sentirse como antes, no podía acercarse a un hombre después de eso, sentía desconfianza de todo el mundo pero por otro lado se sentía mejor al saber que no la podía volver a tocar ese chico en aquella fiesta.











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